LUIS ROMERO: CIEN AÑOS Y DOS REEDICIONES

Me disfrazo hoy de periodista para explicar cómo fue la celebración del centenario de mi padre y de paso hacerlo con una engañosa apariencia de imparcialidad. Hubiera podido decir, simplemente, que fue muy bien, y creo que hubiera estado casi todo dicho, al menos lo esencial. Pero la fluencia escrita a veces me pierde.

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Participantes en el acto, de izquierda a derecha: Sergio Vila-Sanjuán, Juan Antonio Masoliver Ródenas, Javier Romero Martinengo, Domingo Ródenas de Moya, Joan Tharrats y Joan Sala.

La Nau Comanegra quedó pequeña para acoger a los que acudieron, por admiración, afecto o curiosidad, al acto celebrado en homenaje a Luis Romero (1916-2009) y en conmemoración de su centenario, el pasado 24 de noviembre. Luis Romero fue «un hombre bueno» (según Jean-Jacques Fleury, profesor de literatura, en carta que envió desde Albi) y «una persona encantadora, que desarmaba de lo encantadora que era» (según hizo saber a los presentes Juan Antonio Masoliver Ródenas, escritor, catedrático de literatura y crítico literario). De eclosión tardía, Irrumpió en la narrativa española a los 35 años gracias a La noria (premio Nadal 1951), y es sobre todo conocido por sus facetas de novelista (por ejemplo: Los otros, El cacique, Castell de cartes) y de historiador (o de novelista-historiador: Tres días de julio, Desastre en Cartagena, Por qué y cómo mataron a Calvo Sotelo, entre otros), que le llevaron recibir algunos de los galardones más prestigiosos de las letras españolas (además del Nadal mencionado, los premios Planeta, Espejo de España y Ramon Llull). En la última etapa de su carrera, escribió sobre arte, y en especial sobre Salvador Dalí, desde una perspectiva muy personal fuertemente empapada de su larga amistad con el pintor.

Luis Romero había confesado más de una vez su amor por las tabernas, a las que dedicó dos libros. Este amor no hay que atribuirlo al gusto por el vino, que un poco también, sino, sobre todo, al hecho de que una taberna fuera «un lugar donde la gente se reunía dispuesta a hablar», según su propia definición. Y Luis Romero era un apasionado de la conversación. La Nau Comanegra se convirtió, en este sentido, en una taberna con un tema monográfico: el autor y su obra.

En un año en que se celebraban efemérides literarias y centenarios de mayor tronío, el de Luis Romero podría haber pasado totalmente desapercibido, de no haber sido por dos editoriales que, en connivencia con la familia, han tenido el acierto (o la audacia) de lanzarse a sendos proyectos de recuperación de su obra. Por un lado, Comanegra ha reeditado La noria. Para ayudar a que sus cangilones den unas cuantas vueltas más, la novela sale acompañada de un nuevo volumen que, sin pretender ser una nueva Noria, intenta una visión poliédrica de la Barcelona de hoy de la mano de doce autores actuales; completa la reedición un prólogo de Marina Espasa. Por su parte, Calambur ha mirado hacia Los otros, publicada inicialmente en 1956, una novela intensa, menos conocida pero no por eso menor. Relata, desde la perspectiva de múltiples personajes que de alguna manera convergen en el drama, un atraco y lo que le sigue, relato que rápidamente se convierte en una crítica social áspera y a ratos descarnada, con ribetes de novela negra. Acompañan la reedición un prólogo de Santos Sanz Villanueva y un estudio de los cambios que obligó a introducir la censura. Ambas obras llevan epílogos del hijo del novelista, en dos registros muy diferentes, según resaltó Sergio Vila-Sanjuán, periodista y escritor, en el transcurso del acto.

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Las dos reediciones: La noria y Los otros

Dar una nueva vida a dos obras tan señaladas dentro de la narrativa española de posguerra constituye, por sí solo, un bonito homenaje a un autor que parecía haber ido cayendo en un inmerecido olvido. Pero reunirse a hablar de él, a analizar su obra y a rememorar algunas anécdotas era la pizca de sal que le faltaba al guiso. Por eso, y gracias a los buenos oficios de Sergio Vila-Sanjuán, las dos editoriales se pusieron de acuerdo y, en el magnífico local de la antigua fábrica Lehman, por cierto muy cerca de la casa donde vivió buena parte de su vida, y murió, el autor homenajeado, Comanegra actuó como excelente anfitrión del encuentro.

Las intervenciones, moderadas por Vila-Sanjuán, ayudaron a dibujar un retrato, desde diferentes perspectivas, de la obra, y también de la persona, de Luis Romero.  El propio Vila-Sanjuán destacó la importancia capital de La noria como una de las grandes novelas de la posguerra, y de Tres días de julio como la primera gran crónica periodística de la guerra civil. El hijo del escritor, Javier Romero Martinengo, reivindicó la figura de su padre a través no sólo de algunos de sus facetas literarias menos conocidas (poesía, literatura fantástica o en los límites de la realidad, novelas en catalán…), sino también de su biografía, y de su compromiso ético con la verdad. Juan Antonio Masoliver Ródenas mezcló recuerdos personales y evocaciones literarias, y, en una intervención que supo a poco por lo breve, destacó el fondo existencial en la literatura de Romero, así como algunos toques poéticos en medio de su prosa, seria y concisa. Según Masoliver Ródenas, La noria es un recorrido no sólo geográfico, por la ciudad, sino también un recorrido a través de las clases sociales. Y destacó Tres días de julio como la primera obra sobre la guerra civil que enfrenta, literariamente, a los dos bandos en plano de igualdad, mérito nada banal dada su fecha de publicación (1967). Domingo Ródenas, profesor de literatura de la Universitat Pompeu Fabra y crítico literario, realizó un elaborado parlamento en el que abundó en la reivindicación de la obra de Luis Romero, en especial de su capacidad de creación literaria y de reflexión, a menudo innovadora, sobre la forma, tanto si escribía una novela (por ejemplo Los otros, con el alma de la ciudad en primer plano y de protagonismo colectivo, que, ya en 1956, usaba elementos de novela negra como vehículo de una demoledora denuncia social), como un reportaje novelado (Tres días de julio, con una técnica novelesca muy elaborada para ensamblar las distintas miradas individuales sobre el hecho colectivo de aterradora magnitud que fue el desencadenamiento de la guerra civil) o arte (Todo Dalí en un rostro, que es un análisis artístico abrazando de lleno su experiencia vital con Dalí, que a la vez lo convierte en literatura).  Joan Tharrats, hijo del pintor Joan-Josep Tharrats, padre e hijo grandes amigos de Luis Romero, enlazó recuerdos y curiosidades del Cadaqués de los años 50, 60 y 70, y sobre todo de su paisaje humano e intelectual, del que se alimentó, y al que alimentó, Romero. Desde la platea, el crítico y escritor J. Ernesto Ayala-Dip comentó con humor algunos detalles sobre el viaje que a principios de los 90 compartió con Romero a Madrid, y el periodista Sergi Doria evocó la entrevista que le hizo en 2006, que fue la última en la vida del novelista. Joan Sala, de editorial Comanegra, cerró las intervenciones en su calidad de anfitrión, explicando qué le había llevado a decidir reeditar La noria, decisión a la que, por cierto, no había sido ajeno Joan Tharrats.

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Portada del folleto de la jornada que la ACEC (Associació Col.legial d’Escriptors de Catalunya) dedicó a Luis Romero en 1990

En 1990, la ACEC dedicó un homenaje a Luis Romero, en el que destacados especialistas analizaron críticamente los múltiples aspectos de su literatura. Hoy, un cuarto de siglo más tarde, un nuevo homenaje nos recuerda a un autor de indudable independencia y honestidad, innovador y renovador y cuya obra, por sus valores literarios y humanos, se mantiene hoy totalmente vigente.

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2 pensamientos en “LUIS ROMERO: CIEN AÑOS Y DOS REEDICIONES

    • Hola, Fernando.
      Muchas gracias por tu interés. Que yo sepa, “La noria” no fue nunca traducida al inglés; lo fue al francés, al alemán y al italiano, pero no al inglés. Esto lo afirmo con un 99,5% de certidumbre; todavía hoy me entero de cosas que hizo o escribió mi padre y yo no sabía, pero de lo de la no-traducción al inglés de “La noria estoy casi seguro.
      La obra que aparece como en lengua inglesa en la base de datos Worldcat me intriga, pero me inclino a pensar que es un error, ya que el título es “La noria” y pone que está publicada por Destino, en Barcelona y en la colección Áncora y Delfín, colección, que, que yo sepa, no publicaba en inglés. Lamento no poder ser absolutamente concluyente, pero casi.

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