TAMBIÉN NECESITÁBAMOS «LOS OTROS»

los-otros

Tras su éxito con La noria, Luis Romero vuelve a España desde Argentina (con Gloria) en 1952, decidido (decididos) a vivir de la literatura y de las letras con pureza; es decir, sin necesitar o querer otros trabajos, ni en editoriales ni en ningún otro lugar, ni aceptar sinecuras de ningún tipo, especialmente cuando ello pudiera suponer merma de su libertad de creación. Al poco, publica Carta de ayer (1953) y Las viejas voces (1955), dos obras interesantes, aunque probablemente no lo mejor de su narrativa. Luego vendrá Los otros, gestado en 1955 y publicado en 1956; como lector escasamente ecuánime que soy, me parece una novela espléndida. Y no, no es porque yo también fuera gestado en 1955 y prácticamente publicado en 1956, sino por su valor literario, social y humano. Cuando Domingo Ródenas me preguntó por alguna novela de Luis Romero que recuperar para su centenario, al estar La noria comprometida con Comanegra, me salió de dentro una respuesta casi refleja: Los otros. Esta pregunta se me hizo a principios de 2016, y Los otros está ya en las librerías gracias a editorial Calambur. Espero que sirva para que algunos lectores disfruten (o, en algunos momentos, bastantes momentos de hecho, sufran) con una novela que tiene ribetes de novela negra, pero que es, sobre todo, el relato descarnado de una realidad social miserable y demoledora, que fue la de este país y que tal vez convenga no olvidar.

Un ejemplar de la obra reeditada ha ido pasando de mano en mano en nuestro círculo familiar más íntimo, y la hemos leído (o releído) en sucesivas oleadas. Lo que sigue no es un ejercicio serio de crítica o análisis literario, ni lo pretende; es una simple conversación que ni siquiera ha tenido lugar como tal, un intercambio de pareceres entre lectores de dos generaciones que tienen en común sus lazos familiares próximos y directos, entre ellos y con el autor. Componen el dramatis personae: BRS y MRS (nieto y nieta de Luis Romero), TSS (Teresa), y EBD (El Biólogo Descarriado), compilador de esta conversación.

EBD. Los otros es una novela de muchos personajes, uno de los cuales actúa como una especie de centro de gravedad de ese pequeño microcosmos humano. Este personaje viene de La noria, donde comete (capítulo 19, Ser o no ser; por cierto, ni en La noria ni en Los otros se nos dice su nombre) un atraco que le reporta magros beneficios. Unos años más tarde, y ya en Los otros, la desesperación le lleva, como única vía de salvación frente a la miseria, a planear asaltar al cobrador de una empresa. En la primera parte de la narración van apareciendo una serie de personas que el atraco va a unir, aunque sea muy lejanamente. El atraco, que no sale bien, provoca una especie de onda expansiva que agita, en mayor o en menor medida, la existencia de todas esas personas, que orbitan por un tiempo alrededor del hecho y del personaje central, a menudo sin ser plenamente conscientes de ello. Por supuesto, el atracador sin nombre, cuya huida por Barcelona seguiremos con angustia, adquiere un relieve especial, pero sin reducir al resto a la condición de secundarios: sus vidas se hacen muy presentes a lo largo de toda la novela y son, casi, su razón de ser.

TSS, BRS, MRS. ¡¡¡Eso ya lo sabíamos!!!

EBD. Pues claro… ¿No podríais disimular un poco y meteros un poco más en vuestro papel de tertulianos literarios? Era un resumen para la galería, leñe. Venga, vamos a lo importante.

TSS. Aleix Porta acaba de publicar una reseña (Ser o no ser: la Barcelona de Luis Romero) y sugiere que el alejamiento físico desde el que se escribió La noria (Buenos Aires) permitió a su autor suavizar un poco la crudeza de una realidad social desoladora. Y que, de regreso a Barcelona, la sordidez y la miseria se hicieron tan patentes que le obligaron a que el tono de su siguiente novela (Los otros) fuera mucho más amargo, sin espacio para la esperanza o la ternura.

EBD. No sé, puede ser; como idea es atractiva, aunque La noria no es una novela particularmente optimista.

TSS. No, claro. El entorno, la ciudad de Barcelona, es el mismo. Pero en La noria la gente se divierte, al menos hay gente que lo hace o planea hacerlo. La realidad de Los otros es mucho más áspera.

MRS. Tanto La noria como Los otros transcurren en Barcelona, en 24 horas o en menos. Es extraño, estas dos novelas me hacen sentir nostalgia, nostalgia de una ciudad que no he conocido ni conoceré.

 BRS. Hay muchas otras novelas sobre Barcelona que tal vez no provoquen ese sentimiento de nostalgia. Yo creo que el retrato es tan vívido, tan sin contemplaciones, que terminas viviendo esa ciudad desaparecida, y una vez vivida, sientes nostalgia por su desaparición.

MRS. Sí. Son historias intensas, densas en cuanto a personas, auténticamente humanas, que, además, salvando las distancias, son plenamente vigentes. Y demuestran que la ciudad es contradictoria, despiadada, sobre todo en Los otros, pero que está viva, muy viva, o lo estaba en aquel entonces, antes de irse convirtiendo en la especie de escaparate que es hoy.

BRS. Un apunte: la ciudad como lugar del azar. El azar tiene un gran papel en la novela. A los personajes los reúne el atraco, pero muchos de ellos confluyen en el atraco de la mano del azar.

TSS. Volviendo a Los otros, la palabra despiadada da en el clavo. La ciudad es despiadada. Yo insisto: los personajes de Los otros son gente a los que se les escapa (o se les ha escapado ya) no sólo el presente, sino también el futuro, insatisfechos, cargados de frustraciones y de amargura.

MRS. Bueno, probablemente la situación de mediados de los 50 no daba para mucho más…

TSS. No claro, pero es que incluso el empresario, que se supone que es un triunfador, nota que su existencia está vacía; y está solo, muy solo. Casi todos están solos. Es un libro de soledades, pesimista. Probablemente necesariamente pesimista, si quería retratar fielmente la realidad social.

EBD. Desde luego, la lectura de Los otros te deja profundamente desasosegado. Pero sí que hay resquicios, unas pequeñas gotas de… ¿misericordia? para unos personajes tan desheredados de cualquier esperanza. Hay rasgos de solidaridad, de gente que intenta ayudar al atracador en su huida, hay un vislumbre de caminos que se abren para el cobrador y la secretaria, hay un tenue consuelo para la mujer del contable…

BRS. El anciano contable… La descripción de su casa de una vulgaridad escalofriante; pero en ese escenario vulgar, la ternura infinita de ese hombre hacia su mujer. Que sí, que sí. Pero yo también opino que la ciudad, en su sentido más humano, aparece como algo muy hostil. Incluso feo… No salen las partes hermosas de Barcelona, los barrios altos, ni siquiera Las Ramblas. En cambio sí salen barrios feos, inhóspitos, donde no se asfaltan las calles, donde crecen los hierbajos, hay descampados, ropa tendida, suciedad. Y esto también es de actualidad, puede que incluso más actual ahora que cuando se escribió: la dualidad de una ciudad escaparate, como se ha dicho hace un momento, pero con entrañas carcomidas.

EBD. Lo que os puedo asegurar es que las descripciones son de un realismo absoluto, de crónica periodística o de informe pericial. Estoy seguro de que el punto donde se produce el atraco, si no existía, se parecía mucho a un lugar real. Y el descampado donde se echa el atracador a descansar, un momento de sosiego (sólo aparente) en la vorágine de la huida. Y la casa donde vive con Carmela, su pareja, o la del anciano contable que decíamos antes. Lugares desaparecidos hoy, que quedan fijados en la prosa de Los otros como si de fotografías de Català-Roca se tratara.

MRS. No queda claro si los personajes son héroes o antihéroes, pero definitivamente entramos en sus vidas y motivaciones, a veces tan profundamente que a nuestros ojos quedan dignificados, especialmente los más pobres, los más desafortunados. Y el atracador, claro. Eso es uno de los atractivos del libro.

TRS. ¿Y las mujeres? Yo no llegué a vivir, al menos no con plena consciencia, aquella época, pero la sociedad aparece explícitamente sometida a unas convenciones muy rígidas. Hay una moral estricta que afecta sobre todo a las mujeres, que además desempeñan un papel muy subordinado al de los hombres. La mayor parte de mujeres que aparecen, por no decir todas, están derrotadas, desamparadas, más todavía que los hombres, y ni siquiera apuntan un germen de rebeldía como al menos sí hacen los protagonistas masculinos (el tabernero, el propio atracador…).

EBD. Es totalmente cierto. Hay mucho que aprender de esta novela, y el desasosiego que te produce no es más que una prueba de su riqueza literaria.

BRS. Cambiando un poco de tema, a mí Los otros me parece que tiene algo de cinematográfico. Algo o mucho. Hay unos personajes que confluyen, se produce el atraco. A partir de ahí, la huida desorientada del atracador en un solo plano secuencia, un travelling en el que la cámara se mueve, y su movimiento va cambiando de ritmo a medida que se desarrolla la acción: rápido al principio, más lento hacia el final. Y cuando está tumbado en el descampado y oye cantar a una mujer, tal vez el mejor momento del libro: un picado que enmarque el descampado, el hombre tumbado…

EBD. Pues… se hizo, creo, un intento de adaptación cinematográfica que no cuajó, no mucho después de la publicación. Y a finales de los setenta se hizo una película amateur en Gaillac, cerca de Albi. Esta vocación de relato visual es bastante singular en la obra de Luis Romero.

BRS. Y hablando de la obra de Luis Romero: el encadenamiento de sus personajes. Los otros lo protagoniza un personaje escapado de La noria. Algunos personajes de La noria vuelven a aparecer en La corriente, y también uno de los guardias que interviene en el atraco, así como el tabernero. Ese guardia viene de un pueblo dominado por una especie de cacique, déspota nada ilustrado que hace y deshace a su antojo, y de ese pueblo emigran para llegar a una ciudad anónima (Luis Romero declaró que era una mezcla de Madrid, Barcelona y Bilbao) el matrimonio que protagoniza La Nochebuena. La muerte de ese cacique y sus consecuencias para el pueblo se relatan en El cacique

MRS. Podríamos jugar a buscar otros encadenamientos y a proyectarlos hacia el futuro, o sea, nuestro presente.

TSS. Sí. Pero. Pero la mayor parte de los personajes de los encadenamientos están ya muertos…

EBD. Por cierto, ¿sabíais que Los otros fue la novela más traducida de Luis Romero? Se publicó en francés, italiano, alemán, sueco y húngaro. Y me parece que, junto con La corriente, la única de sus novelas que no fue reeditada.

Por lo tanto, no cabe duda: también necesitábamos Los otros.

los-otros-traducidos

Anuncios

Un pensamiento en “TAMBIÉN NECESITÁBAMOS «LOS OTROS»

  1. Pingback: LUIS ROMERO: CIEN AÑOS Y DOS REEDICIONES | El Biólogo Descarriado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s