EL TRUJIMÁN CONCILIADOR (y 3)

En capítulos anteriores (uno y dos)…
Nuestro héroe llega, camuflado, y consigue tomar posiciones en la sala. Llegan los Sabios, cuyas reticencias iniciales son vencidas por la astucia sin par del personaje. Gracias a la templanza de nuestro héroe, la reunión avanza y se van superando obstáculos. Pero el fracaso vive oculto en los pequeños triunfos, y se acerca la Hora de la Verdad…

 —————————————————————

Ahora les toca a los franceses. Les pido que hablen en inglés. Lo hacen, y a partir de ese momento no tengo más que repetir lo que dicen, abreviando un poco si acaso. Entro así en una fase plácida, pero entonces se me ocurre una gran idea: le doy a mi voz un tono monocorde, como de salmodia. La cosa resulta, y veo como poco a poco los Sesudos Iluminados van cayendo uno tras otro en un profundo sopor. Con la asistencia dormida, consigo hacer pasar a varias delegaciones más sin mucho perjuicio para nadie. A los oradores, para que no se sientan menospreciados, les susurro de vez en cuando por los auriculares:

— Mire Vuezapiencia con qué profundo recogimiento el Cónclave de Sabiduría Excelsa le escucha…

Así llegamos a la pausa-café sin mayores incidentes. Están contentos, la cosa avanza expedita. El croata incluso se me acerca y me felicita, aunque me pregunta que por qué traduzco cosas al maltés, que no hay nadie de Malta en la sala. Le contesto que setze jutges d’un jutjat menjen fetge d’un penjatovic y se va admirado de mi poliglotía. Aprovecho el receso para dar unas vueltas a la sala sobre mi skate. La cosa no pasa de intento, ya que, desgraciadamente, tan metido que estoy en mi papel que olvido que no tengo ni idea de montar en un chisme de esos y antes de llegar a la primea curva me pego tal trastazo que se me va la joroba; la suprimo de mi disfraz, espero que no se note mucho. Sólo más tarde me entero de que los traductores simultáneos, en general, no van mucho en tabla; no sé de dónde saqué la idea.

Ahora viene la parte difícil: hay que alcanzar un consenso con las conclusiones. Le hago un signo discreto a mi amigo, moviendo las orejas, como diciendo que confíe en mí y que adelante. Mi amigo toma la palabra y presenta a una colega suya que empieza a mostrar datos y gráficos y símbolos matemáticos incomprensibles. Vaya, para eso no venía yo preparado. No se me ocurre nada mejor que proferir una serie de sonidos guturales, que me parece la transcripción más sensata de lo que estoy viendo. Le susurro a mi amigo por el micro que se apresure, que la cosa puede complicarse, pues creo que del lenguaje matemático me falla un poco la fonética. Mi amigo me hace caso, y se pone a hablar con palabras cargadas de sensata lucidez. Yo condenso su lucidez en unas pocas palabras:

—Primera conclusión : son ustedes maravillosos.

La primera conclusión se aprueba por aclamación. Mi amigo, que no ha oído mi traducción, se queda perplejo y me mira, boquiabierto. Le hago señas de que adelante, que lo deje todo de mi cuenta, y retoma su discurso.

—Segunda conclusión — traduzco—: esta comisión de Curia de Cerebros de Alta Gama es la mejor comisión de este lado del Misisipi.

La segunda conclusión se aprueba con más entusiasmo aún que la primea, lo que se suele llamar a la búlgara. Pero en un descuido el italiano toma la palabra, y se pone a argumentar que habría que cambiar “la mejor” por “la de mayor bondad”, apelando a argumentos que de nuevo le hacen entrar en un bucle sin salida. Se me erizan las rastas, y antes de que se produzca una debacle, le enchufo en sus auriculares Bandiera Rossa a todo volumen. El pobre hombre se queda pasmado y, en nombre del Compromiso Histórico, levanta tímidamente el puño. Pongo la canción en reproducción automática y a ese ya lo tengo neutralizado.

Envalentonado por el éxito, como veo cierta inquietud por el lado de las Galias, recurro a un arrebato lírico y les recito con mucho un sentimiento un soneto que termina:

Vivez, si m’en croyez, n’attendez à demain:
Cueillez dès aujourd’hui les roses de la vie.

Y, en efecto, como los galos se esperaban cualquier cosa menos los versos de Ronsard, y como son muy románticos, ellos, se quedan en trance para el resto de la reunión. El campo de batalla está empezando a quedar despejado, así que me permito ir a por la última y más delicada conclusión:

— Y la tercera conclusión es que todos los numerajos de la colega de mi amigo y todo lo que está diciendo mi amigo es totalmente cierto de toda certitud, no se hable más, amén.

Maldita sea. Me había olvidado del croata, un elemento belicoso que empieza a poner pegas por todas partes. La cosa se pone fea, así que veo que tendré que recurrir al juego sucio. En la guerra y en el amor… ya se sabe. Lo siento por él. Abro los auriculares de la colega de mi amigo y suelto:

—Dice el Profesor en Conocimiento de la Croata Jurisprudencia que tienes una sonrisa maravillosa, y que si supieras del Saber todo lo que tienes de bonita, hasta consideraría posible darte la razón, y que si estudias o trabajas.

La colega de mi amigo duda un segundo, tal vez porque la última frase está un poco pasada de moda, pero seguro que piensa que en Croacia todavía se lleva. Sé que es una mujer que no se arredra por una impertinencia así, y noto como coge impulso. Por un momento temo haberme pasado de rosca y que le estrangule sin más averiguaciones. Pero no; se limita a lanzar al croata una mirada tan devastadora y gélida que hubiera detenido a un rinoceronte lanzado al galope, con más razón a un simple croata belicoso que no entiende lo que pasa. El pobre entra en cortocircuito multiorgánico, y deja de preocuparme.

Para dar la puntilla, digo:

— Los que no estén de acuerdo que hagan la vertical sobre una sola mano y aplaudan con los pies.

Como nadie se mueve, considero que la tercera de las conclusiones ha sido aprobada sin votos en contra.

Cautivo y desarmado el Éjército de los Díscolos Saberes Colosales, las conclusiones han sido alcanzadas. La reunión ha terminado.

Creo que me he ganado el título de Trujimán Conciliador. Con distintivo blanco de segunda clase, al menos.

FIN

Anuncios

Un pensamiento en “EL TRUJIMÁN CONCILIADOR (y 3)

  1. Pingback: EL TRUJIMÁN CONCILIADOR (2) | El Biólogo Descarriado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s