LA HOJA EN BLANCO

Pongo una hoja de papel en blanco en la máquina de escribir que es mi manera distinguida de decir que abro un archivo nuevo en el procesador, sí, ya sé que es un poco afectado pero qué le vamos a hacer, España y yo somos así señora, y además cuando abres archivo nuevo sale una especie de remedo de hoja en blanco, es o no es, pues lo que yo decía, pongo una hoja de papel en blanco, la centro bien en el rodillo, no me vayan a quedar los renglones torcidos, bloqueo las mayúsculas y me dispongo a escribir el título, porque en el manual para dummies del perfecto literato inconformista y bohemio dice que el título debe teclearse  con solemnidad, una especie de stacatto que viene seguido por un subrayado rítmico guión bajo a guión bajo y ya sé que dicen que ahora guión no se acentúa, pero yo que soy preconciliar voy y lo acentúo, y sí, lo dice mi manual, cualquier literato inconformista y bohemio que se precie empieza así su obra maestra su confesión su declaración de amor su desgarro poético su denuncia última, y lo primero es el título con la debida solemnidad, pipa en los labios botella mediada de bourbon sobre la mesa junto a vaso con hielo agonizante, literato bohemio e inconformista, tu parles, me digo o me pienso, si ni siquiera he escrito el título, lo que pasa es que me falla el ambiente, y debería bajar a comprar una botella de bourbon, que no sé ni dónde se compra ni cómo se pide, yo digo póngame una botella de bourbon, mediada a poder ser, y la chica que despacha de cuál quiere el señor, y yo con cara de póker de una que esté bien, y ella pues mire esta a ver qué le parece, se lleva mucho este año, y yo pues bien, y ella pero lo de mediada no va a poder ser, y cómo explico luego que me he comprado una botella de bourbon y he tirado la mitad por el fregadero para que estuviera debidamente mediada como mandan los cánones, casi mejor me la imagino, y una vez resuelto el asunto del bourbon entrecierro los ojos en parte como expresión de intensidad creativa y en parte por culpa del humo del cigarrillo ladeado en la boca, o era una pipa, he de volver a consultar el manual y la maldita hoja en blanco archivo abierto y vacío que no sé cómo llenar y lo que es peor es que en el fondo a nadie importa mucho que la llene o no, ni siquiera a mí, pero la botella de bourbon quedaría bien, no sé si podemos negociar una de vino, de vino tinto, aunque creo que no que es menos literario bohemio, y si el vino es de buena marca encima resulta arrogante, y si es de mala marca resulta corrosivo, aunque bien pensado podría abrir una botellita de esas que me quedan para cenar, no de bourbon, de vino, de bourbon no me quedan, no me quedan porque nunca he tenido, puede que quedar en este caso no sea adecuado, no sé si puedes decir que no te queda algo de lo que nunca has tenido, y es que hasta para pensar hay que ir con cuidado con las trampas de la lengua, y a lo mejor en el manual ese que me regalaron hay un apartado que me saque de dudas, eso sí, si pienso en el vino de la cena en vez de empezar a escribir voy a terminar como un papanatas rancio, la hoja blanca me mira y de  repente es una pantalla igual de blanca que la hoja, y oteo a mi alrededor buscando inspiración, algo sobre lo que escribir puede que el desorden de mi mesa que sostenía mi madre era herencia directa de mi padre, carácter mendeliano simple dominante tal vez ligado al sexo, el desorden es un buen tema aunque será mejor no glorificarlo mucho no sea que dé mal ejemplo a los hijos, los hijos tu parles el ejemplo que les das a estas alturas o a estas bajuras, tampoco deberían ver la botella de Bourbon, no claro, no la pueden ver porque no la tengo y dejemos ya lo de los malos ejemplos con los hijos que ya no toca, así que podría escribir sobre el olor de las casas, eso es una buena idea, cada casa tiene sus feromonas pero no tengo ni idea de cómo describir un olor puede que lo del bourbon no sea sólo un asunto de ambiente sino que ayude a describir olores un día tengo que probarlo aunque me da pereza enfrentarme a una dependienta de bourbonería o donde sea que se compre el brebaje ese y si no sé describir un olor no puedo escribir sobre eso, una pena, las casas olfateadas hubiera sido un buen título, o podría escribir sobre los libros, eso sí que está bien escribir sobre lo escrito pero qué voy a decir que no hayan dicho muchos antes que yo y encima lo han dicho mejor mucho mejor más poético más hermoso más emocionante más exacto más brillane, y me está dando un ataque de envidia, aunque ellos a lo mejor no tenían bourbon bueno yo tampoco tengo, que les den, miro calendarios fotos notas recuerdos más fotos el tintero de cristal que fue de mis abuelos una pieza metálica que no sé ni de dónde ha salido ni para qué sirve pero que ocupa un lugar prominente en mi mesa más fotos y vuelvo a mi hoja en blanco y mi vaso de bourbon que creo que me estoy liando porque no era un vaso sino una botella y encima no existía y encuentro un papel arrugado que en realidad es un archivo que tenía en otro subdirectorio con algunas ideas para escribir cosas y con sorpresa compruebo que no me causa ninguna sorpresa comprobar que esas ideas son tan sosas e inútiles como recordaba, a pesar del trago de bourbon que me acabo de atizar, a lo mejor si pruebo con absenta mejoro el rendimiento y hay que ver que qué dirán mis lectores si no publico nada en tanto tiempo, y me sonrío pensando, mis lectores, tu parles, lo que dirán mis lectores o el mal ejemplo a mis hijos, bueno estás, mis hijos que ya hace tiempo que se afeitan, bueno, es un decir, mi hija no se afeita y ya puestos mi hijo tampoco que lleva barba pero yo erre que erre que lo de ser padre es muy serio y quién me iba a decir que ser padre iba a ser todo lo que luego fue por qué cuando naces no te dan un manual con avisos de esos de peligro atención cuidado declinamos la responsabilidad, sobre todo no ponga el gato en el microondas y todo eso, si al menos te avisaran en debido tiempo y forma no podrías quejarte y decir pensar escribir que nadie me dijo que vivir era eso, así que bostezo con hastío y arranco el papel del carro de la máquina -le doy a cerrar archivo- lo arrugo y cuando lo voy a tirar -voy a contestar que no a quiere usted guardar cambios- pues va y resulta que el papel está lleno de letras -el archivo está lleno de letras- así que aliso el papel -guardo cambios- lo guardo en una carpeta -lo subo al blog- y pienso milagro milagro milagro, sí, así, tal cual, tres veces y sin comas, y hasta miro cautelosamente a izquierda y derecha a ver si resulta que tengo una botella de bourbon mediada sobre la mesa.

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Un pensamiento en “LA HOJA EN BLANCO

  1. Jim Beam o Four Roses, si el escritor persiste en la idea del bourbon. Ahora bien, si opta por el escocés, ninguno como Glenfiddich. Dejará de ser un dummy con el primer vaso (de cualquiera de ellos).

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