GLORIA MARTINENGO

1956 con Javier

Si nos atuviéramos a su rastro electrónico, diríamos que Gloria Martinengo era traductora, ya que la mayor parte de entradas que aparecen en la red sobre ella son por los libros que tradujo. Verdad, pero no toda la verdad. En efecto, ella operaba, con tecleo firme, la delicada transformación que lleva textos, sentimientos y pensamientos de un idioma a otro, y que tiene algo, o mucho, de alquimia lingüística y literaria. Pasaron por sus manos libros de viajes, infantiles, de autoayuda cuando todavía no era autoayuda, de historia, ensayo, arte, novela, novela rusa, y hasta el mismísimo Dostoievski (El Idiota), si bien por vía francesa indirecta. Era traductora, pues, aunque, para ser precisos, lo dejaremos en que se dedicó a traducir durante una época de su vida; porque ser, lo que se dice ser, fue eso y fue muchas otras cosas. Traducía del inglés y del francés; el inglés no sé dónde lo aprendió. El francés lo aprendió en Francia; allí pasó muchos (o a ella le parecieron muchos) años infantiles, en internados de monjas que le dejaron una sólida base cultural pero pocos buenos recuerdos. Véase, si no, lo que le oí contar en una ocasión: “Hacía frío, y cuando ya nos habíamos acostado en el enorme dormitorio común, pasaba la monja para comprobar que estuviéramos todas en el debido silencio; luego se apagaba la luz, y la monja se metía detrás de la cortina que rodeaba su cama. Entonces yo escuchaba como, prenda a prenda, se iba quitando el hábito o lo que fuera que llevase, entre rozamientos que eran como suspiros que se encadenaban y superponían. Finalmente, llegaba el turno de una especie de prenda interior que nunca vi, y de la que sólo sé que estaba plagada de cierres. La letanía de chasquidos breves de los cierres al abrirse era el sonido que me confirmaba que se había terminado otro día”. Eso sí, solía decir que una traducción francesa era siempre mejor que una traducción española, e incluso que una aspirina francesa era mejor que una aspirina española. En los años en que lo decía hasta puede que no le faltara razón.

Pasó parte de la guerra en Barcelona, entre colas para conseguir pan, sirenas que avisaban de los bombardeos, patrullas de control y otras miserias que es mejor ir olvidando. Su madre y su hermana se habían marchado, y ella había decidido quedarse.  Un buen día se le ocurrió ir a ver a su abuela, enfadada con la familia y que vivía, pongamos que en pecado, con un individuo de profesión desconocida en un piso sórdido de lo que ahora llamamos El Raval y antes se llamaba de otra manera. De la visita salió con un paquete envuelto en papel de periódico. En él había dos pares de zapatos en aceptable estado de conservación, regalo de la abuela pródiga. Los zapatos formaban parte de un acopio que tenía el allegado para su reventa, y que iba consiguiendo… ¡de los muertos en los bombardeos! Azorada, no atinó a rechazar el regalo,  aunque el paquete fuera rápidamente a parar al primer alcorque que vio al llegar a las Ramblas. Y ya nunca volvió a ver a su abuela.

Se labró un pequeño futuro profesional en Buenos Aires, a donde fue no sé si exactamente  a eso o abiertamente en busca de horizontes y aire fresco. La travesía la hizo en 1942, en el Cabo de Hornos, tercera clase, con una gente “espantosa” que huía de la miseria de la posguerra. ¿Llegaría en aquellas noches del Atlántico, rodeada de esa gente y en el vientre de aquel barco, con submarinos al acecho, a añorar el frío dormitorio de su infancia y los chasquidos de los cierres de la monja? En el registro de inmigración (una mota en su rastro electrónico) consta “de profesión, labores”. Una gallega más; pero eso pronto cambió, y,  lejos de las guerras, se abrió paso en el mundo de la publicidad, en un país joven y sin demasiadas heridas ni cicatrices, que esas ya vendrían después. Yo diría que encontró lo que buscaba, y lo profesional fue más el medio que el fin. Probablemente, vivió allá algunos de los mejores años de su vida en un entorno intelectualmente refrescante, culturalmente muy rico, y donde supo trabar amistades que le durarían para siempre.

Fue y vino varias veces (Cabo de Hornos, Corrientes y algún otro que no recuerdo), siempre más allá que aquí durante bastantes años. Pero a la postre terminó dejando aquello para regresar para siempre, en una apuesta arriesgada cuyos términos sólo soy capaz de intuir: algo, no mucho, relacionado con las raíces, y bastante de huida de las paredes de las oficinas, con alguna aspiración bohemia incluida. Pero, en gran parte y sobre todo, la apuesta fue por amor y por un proyecto de vida compartida. Así que clausuró sus asuntos en Argentina en 1956. Por cierto, lo hizo vulnerando unas cuantas leyes, para recuperar lo que era suyo. Resistió seis meses de asedio moral y judicial apoyada por sus amigos de allá y agarrada al recuerdo de los que quería y que la esperaban en Barcelona. Y, contra pronóstico, ganó su pleito. Y, más importante, y también contra pronóstico, ganó el resto de su apuesta.

Y qué más… Pues que jugó al fútbol con Ricardo Zamora, que explicaba películas a los niños de Martinet, que la seguían en alegre tropel, que vivió en directo la ascensión y muerte de Eva Perón, que estuvo detenida en una comisaría durante la guerra… Por cierto, dio una vuelta de campana incruenta conduciendo su Dyane 6, aunque unos huevos que llevaba se le reventaron en el techo, y eso fue motivo de broma mientras duró la mancha, que fue bastante. Conoció a artistas e intelectuales, a muchos en Cadaqués, a otros en el exilio, viajó a Checoslovaquia el año después de la invasión rusa, dio a luz (con dolor) a un hijo en 1955, dio nombre a dos barcas, ayudó a plantar algunos árboles, tradujo muchos libros, creo que me repito, con felicidad vio nacer e hizo felices a un nieto y una nieta,  y cocinaba unos macarrones gratinados que no tenían igual. Fue muy amiga de sus amigas y amigos, que tuvo muchos y buenos. Y fue independiente y libre en una época en que ser independiente y libre era algo más que una mera manera de ser. He tenido ocasión de leer, al pie de una foto de 1945 de quien fuera su marido a partir de 1955, una anotación de su puño y letra: “Fui a Lérida a ver a Luis, que estaba allí por motivos de su trabajo como inspector de seguros. Nos las prometíamos muy felices, pero la cosa no fue bien. La culpa la tuvieron las costumbres moralizantes de la época”.

Y esto sería casi una biografía, si no fuera porque hay cosas que no estoy muy seguro de que fueran así. Y si no fuera porque yo no quiero escribir una biografía de Gloria Martinengo; como mucho, quiero contribuir, y en cierta medida, rectificar, su rastro electrónico. Pero, sobre todo, lo que quiero decir es que hoy, 14 de enero de 2013, hubiera cumplido cien años, que era mi madre y que la echo mucho de menos.

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6 pensamientos en “GLORIA MARTINENGO

  1. …y era una genial mujer a la que los niños adoraban, niños que se peleaban por ir con ella a la proa de la barca para escuchar sus fascinantes historias, para que les pelara los pistachos, para nadar con ella en los veranos de añil y blanco de Cadaqués, para sestear en la hamaca del jardincito de la casita de Martinet en Semana Santa. Era una mujer a la que los adultos no se podían resistir, a la que había que escuchar porque cuando habalaba siempre tenía algo interesante que decir y que debía ser escuchado. Era elegante y a su manera, muy coqueta, compañera enviable del amor de su vida, amiga añorada de una larga lista de gente muy variopinta, francófila hasta la médula….” ¡a mi la opera que me gusta es la francesa, no la alemana ni la italiana! ” decía. Y que siendo todo eso tuvo tiempo para ser amiga y confidente de una mujer como yo, casi 40 años mas joven que ella, que la añora y evoca siempre con los ojos humedecidos.

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  2. Soy de Barcelona y esta es mi historia muy particular y por encima de todo muy emotiva y especial para mi. Hace tiempo empece a buscar informacion de Glòria Martinengo o de la familia Martinengo, sobre todo por que mi madre nacio en una de las casas que esta familia tenia en Barcelona, segun me habian contado mis padres, ja que mi abuela estuvo con ellos desde que era una niña, mi madre siempre me contaba que la Sra. Martinengo, le habia puesto el nombre de Glòria Salomè y que cuando era adolescente le propuso irse a Francia con sus hijos, cosa que mi madre, mejor dicho mi abuela, no estuvo dispuesta, ya que no queria separarse de su hija. Mi madre nacio en 1927 i murio en junio del 2010. Como digo al principio, estuve durante tiempo buscando informacion de Glòria Martinego solo por interes personal y por mantener vivo un pasado de mi familia, y por que hubiera deseado conocer a quien dio nombre a mi madre, ya que segun ella me contaba, era una persona muy especial tambien y que al parecer la queria como a una hija o nieta. MI intencion no es otra que esta, saber si por casualidad estamos hablando de la misma familia Martinego. Estos ultimos 3 años he estado cuidando a mis padres que ja han fallecido, ella en junio del 2010 i mi padre en febrero del 2012, èl tambien conocio a la familia Martinengo. Hoy de nuevo el deseo de esta busqueda a venido a mi y mi gran sorpresa ha sido encontrar una informacion tan personal como este resumen de su biografia a traves de su hijo, cosa que me ha llenado de emocion, la unica informacion a la que habia podido acceder era a la de saberla una gran traductora de libros importantissimos, que por las fechas que destacais puedo deducir que estamos hablando de la hija de la Sra. Martinego de la cual yo tengo referencias y un sentido carinyo que me vino a traves de mis padres, en especial de mi querida madre que tambien ha sido alguien muy especial para mi y para todo aquel que la hubo conocido.
    Es mi deseo saber si por hazares de la vida estamos hablando de la misma persona, y retomar asi, un trocito del pasado de mi querida madre, agradeceria de todo corazòn si es posibloe su amable cometario. Un saludo. Glòria Company

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  3. No se si ha llegado este comentario ja que no hay forma de verlo reflejado, lo inserto por ultima vez y hare lo posible por contactar de nuevo hasta comfirmarlo.
    Saludos Glòria : Soy de Barcelona Catalunya (España) y esta es mi historia muy particular y por encima de todo muy emotiva y especial para mi. Hace tiempo empece a buscar informacion de Glòria Martinengo o de la familia Martinengo, sobre todo por que mi madre nacio en una de las casas que esta familia tenia en Barcelona en la calle Muntaner o alrrededores, segun me habian contado mis padres, ja que mi abuela estuvo con ellos desde que era una niña, mi madre siempre me contaba que la Sra. Martinengo, le habia puesto el nombre de Glòria Salomè y que cuando era adolescente le propuso irse a Francia con sus hijos, cosa que mi madre, mejor dicho mi abuela, no estuvo dispuesta, ya que no queria separarse de su hija. Mi madre nacio en 1927 i murio en junio del 2010. Como digo al principio, estuve durante tiempo buscando informacion de Glòria Martinego solo por interes personal y por mantener vivo un pasado de mi familia, y por que hubiera deseado conocer a quien dio nombre a mi madre, ya que segun ella me contaba, era una persona muy especial tambien y que al parecer la queria como a una hija o nieta. MI intencion no es otra que esta, saber si por casualidad estamos hablando de la misma familia Martinego. Estos ultimos 3 años he estado cuidando a mis padres que ja han fallecido, ella en junio del 2010 i mi padre en febrero del 2012, èl tambien conocio a la familia Martinengo. Hoy de nuevo el deseo de esta busqueda a venido a mi y mi gran sorpresa ha sido encontrar una informacion tan personal como este resumen de su biografia a traves de su hijo, cosa que me ha llenado de emocion, la unica informacion a la que habia podido acceder era a la de saberla una gran traductora de libros importantissimos, que por las fechas que destacais puedo deducir que estamos hablando de la hija de la Sra. Martinego de la cual yo tengo referencias y un sentido carinyo que me vino a traves de mis padres, en especial de mi querida madre que tambien ha sido alguien muy especial para mi y para todo aquel que la hubo conocido.
    Es mi deseo saber si por hazares de la vida estamos hablando de la misma persona, y retomar asi, un trocito del pasado de mi querida madre, agradeceria de todo corazòn si es posibloe su amable cometario. Un saludo. Glòria Company

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